El autobús como contraejemplo de la seguridad vial
Si para un adulto la seguridad en el autobús (hablo del autobús interurbano, o al menos, no hablo del autobús urbano típico) es de todo menos tranquilizante, para un niño preferiría no pensarlo. Pero hay que hacerlo. Vengo de leer un extenso artículo sobre la problemática real de la seguridad infantil en los autobuses que los transportan al colegio, y me cuesta creer la dificultad que existe a la hora de plantearse mayor seguridad en ese medio de transporte.
Hablamos de que nuestros hijos pueden viajar en un medio en el que no van sujetos (cuando en el coche estamos obligados a tener SRI homologados y en regla), en el que posiblemente van jugando y no sentados tranquilitos, y en el que, realmente, los puntos en donde podría impactar el infante tienen de todo menos seguridad.
Os aseguro que este artículo tiene mucho interés y mucha miga, aquí voy a resumir brevemente lo que me parecieron los puntos más importantes:
- La homologación de las butacas de los autobuses es incompatible con la de los SRI, de tal modo que la butaca se doblará ante un impacto estándar antes que el SRI, cuando debería proteger a la silla.
- La mayoría de los autobuses en circulación y dentro de su vida comercial no tiene cinturones de seguridad. Los que sí tienen disponen de cinturones de dos puntos. En ninguno de esos asientos es posible fijar un SRI, en ningún caso.
- Para homologar un SRI para coche se utiliza el mismo estándar, mientras que en el caso de los autobuses habría que homologar cada SRI para cada tipo de butaca, anclaje al suelo, etc…
- El diseño de las butacas está pensado para adultos, por eso las zonas de impacto son diferentes para la mayoría de los adultos que para la mayoría de los niños.
- Las estadísticas (que mencioné de pasada más arriba) hablan de pocas muertes al año, pero ¿qué pasa con las heridas y secuelas de golpearse contra objetos (bandejas, colgadores, ceniceros,…) en caso de golpe o frenazo brusco?
- La ley y la multa. “Hasta que no me multen, no lo pondré” y otras variantes bastante conocidas por todos en un país (y sociedad en general) en el que no se toman medidas hasta que sucede la catástrofe. No se previene, se reacciona.
Me parece un tema muy serio, muy extenso y con tantos matices que,. seguro, no he podido concentrarlo todo en un simple artículo. Ahora os toca el turno a vosotros, ¿creéis que la normativa es realista? ¿Pecamos de exceso de celo en nuestros coches particulares pero nos da igual lo que pase en medios de transporte más masivos como el autobús o el tren? ¿Es la misma seguridad vial, o es otra diferente?